El incendio en la Patagonia ya dejó un saldo preocupante, con más de 200.000 hectáreas que terminaron en medio de las llamas. Además, fueron evacuadas 3.000 personas. Los principales focos se encuentran en Santa Cruz y Chubut, donde el gobernador Ignacio Torres reconoció que el fuego fue intencional. Neuquén y Río Negro también presentan zonas críticas. Silvina Cabrera, definida como periodista independiente en la región, dialogó con NacPop.
“La situación es muy grave. El año pasado el problema afectó a Río Negro y ahora parece que es un clásico. Todos los años se queman áreas y uno que charla con intendentes, observa que las zonas se restituyen con pinos, algo que no está bien. La gente está muy enojada”, inició.
“Algunos dicen que hay que meter a todos presos, que hay gente que quiere quemar campos y poner hoteles. Hay un video dando vuelta donde un baqueano reta a un turista por hacer fuego”, agregó en diálogo con la FM 88.1.
Y entregó una historia particular: “Hay un propietario de cabañas que imploró, rezó y su negocio terminó intacto. En los bosques pasan cosas increíbles y los pobladores se las arreglan solos”.
“Queremos agradecer a los santiagueños, quienes mandaron un avión hidrante para ayudar a los 350 brigadistas que llegaron de distintos puntos de la provincia, que es tan rica pero que está devastada por la corrupción. Todos los años hay que rastrillar y podar la zona, pero no se hace”, comentó Cabrera.
Dentro de la Comarca Andina, el escenario más urgente se concentra en Puerto Patriada y Rincón de Lobos, en la localidad chubutense de El Hoyo. Allí, la fiscalía confirmó que el incendio fue intencional. Todo se inició a orillas de la ruta 40.
“El Gobierno Nacional solamente dijo presente pero no realizó una ayuda monetaria concreta. Los brigadistas de Chubut son los que menos cobran y los Bomberos no reciben un peso”, expresó la periodista.
El impacto ecológico es profundo: pérdida de bosques nativos, degradación del suelo, desplazamiento y muerte de fauna silvestre y un retroceso ambiental que llevará décadas revertir. “Habrá que esperar 1.000 años para que vuelvan a crecer los árboles”, concluyó la mujer.
“Hay que pedir por la lluvia, pero se presenta un clima de viento y seco. Tuvimos picos de 38 grados, hizo más calor en el Sur que en la provincia de Buenos Aires”, informó. Y en el cierre, ante la pregunta sobre la intencionalidad en el hecho, dijo: “Todo es posible”.


















