Este insecto, habitual de zonas ribereñas con cursos de agua —como ríos y arroyos— no pica como los mosquitos comunes, sino que muerde para alimentarse de sangre. El resultado son lesiones más dolorosas, enrojecimiento, inflamación y una picazón persistente que puede prolongarse varios días.
El barigüí pertenece al grupo de los simúlidos, conocidos popularmente como “moscas negras”. Históricamente estas especies se detectaban en áreas cercanas al río Salado y otros cursos de agua fuera de la zona urbana, pero este verano se registraron avistajes en parques, jardines y espacios públicos densamente poblados.
Las hembras son las responsables de los ataques: requieren alimentarse de sangre para completar su ciclo reproductivo, lo que las lleva a buscar tanto personas como animales. Su actividad es diurna, con picos al amanecer y al atardecer, momentos en que el riesgo de mordeduras aumenta.
A diferencia de un mosquito tradicional, la mordida del barigüí se produce cortando la piel con pequeñas mandíbulas. Esto desencadena la liberación de sustancias que dilatan los vasos sanguíneos y evitan la coagulación, lo que facilita la extracción de sangre pero también retarda la percepción del dolor, que suele aparecer cuando ya se desarrolló la inflamación.
Los síntomas más comunes incluyen:
• Dolor agudo
• Enrojecimiento e hinchazón
• Picazón persistente
• Manchas o pequeñas costras en la piel
En personas con mayor sensibilidad, puede haber reacciones más intensas, como inflamación severa e incluso fiebre, aunque no se asocia con transmisión de enfermedades graves.
Consejos para prevenir mordeduras
Frente a la expansión de este insecto, especialistas recomiendan medidas simples pero efectivas para reducir el riesgo de ataques:
• Usar repelente de insectos (aunque su eficacia no siempre es total contra el barigüí).
• Vestir ropa de mangas largas y colores claros, ya que los tonos oscuros atraen más al insecto.
• Evitar lugares cercanos a agua corriente en horarios de mayor actividad.
• Colocar mosquiteros en ventanas y puertas de hogares y espacios cerrados.
• Mantener ambientes libres de humedad acumulada.
Si sufrís una mordedura, los especialistas recomiendan:
• Lavar la zona con agua y jabón.
• Aplicar compresas frías o hielo para bajar la inflamación.
• Utilizar cremas calmantes o antihistamínicas si hay picazón.
• Evitar rascarse para prevenir infecciones secundarias.
En caso de reacciones alérgicas fuertes o síntomas que no mejoren, es aconsejable consultar con un profesional de la salud.


















