El restaurante “La Gula”, ubicado sobre la Ruta 205, sufrió dos robos consecutivos. El último ocurrió apenas diez minutos después del cierre y quedó registrado por las cámaras de seguridad.
Rompieron puertas y vidrios, ingresaron durante la madrugada y, al día siguiente, tres personas volvieron a entrar apenas diez minutos después del cierre.
La familia que está al frente de La Gula, un restaurante con kiosko, ubicado en el Complejo “La Isla”, sobre la colectora de la Ruta 205, atraviesa horas de preocupación tras ser víctima de dos hechos delictivos consecutivos.
El primero ocurrió el 1° de septiembre, entre las 3 y las 6 de la mañana. Un hombre ingresó en tres oportunidades durante la misma noche, luego de romper la puerta de entrada y los vidrios. Se llevó bebidas alcohólicas y mercadería.
Al día siguiente, el 2 de septiembre a las 23:45, el local volvió a ser atacado. Apenas diez minutos después del cierre, tres personas ingresaron violentamente y sustrajeron la caja registradora, bebidas alcohólicas y golosinas del kiosco.
El momento elegido para el segundo robo generó especial inquietud. Desde La Gula señalaron que, por haber ocurrido prácticamente inmediatamente después del cierre, sospechan que los delincuentes podrían haber estado espiando a que terminara la jornada para actuar.
Estos dos episodios se suman a un robo ocurrido el 19 de junio, cuando un hombre forzó la puerta de entrada y se llevó una bicicleta, dinero en efectivo, cigarrillos y productos del kiosco.
En total, fueron tres robos en menos de tres meses.
Más allá de las pérdidas económicas, la familia expresó su tristeza por el daño provocado a un emprendimiento que construyen con esfuerzo y dedicación todos los días.















