Vecinos de Uribelarrea denuncian una fuerte reducción de frecuencias en el servicio de la Línea 88 y aseguran que las demoras afectan tanto a estudiantes como a trabajadores que dependen del transporte público para movilizarse diariamente.
El malestar se profundizó en los últimos días tras una serie de episodios que expusieron las dificultades que enfrentan los usuarios para trasladarse desde y hacia la localidad. Según relataron uribeños, los incumplimientos de horarios y la falta de unidades se han vuelto una constante.
"Recortaron horarios. El otro día los chicos que salieron del Don Bosco a las 17 tuvieron que esperar hasta las 18:10 para que pase un colectivo", expresó un vecino consultado por este medio.
“Y los que viven en el centro de Uribe tuvieron que venirse caminando”, agregó un vecino.
Pero las quejas no se limitan al ámbito educativo. Trabajadores que utilizan diariamente la línea 88 aseguran que la reducción de servicios también provoca demoras para llegar a sus empleos y regresar a sus casas. En algunos casos, afirman haberse visto obligados a recurrir a remises para evitar llegar tarde, afrontando costos adicionales.
Otro de los cuestionamientos recurrentes apunta a la falta de coordinación entre los horarios del colectivo y el servicio ferroviario. Usuarios señalan que, hace tiempo, las conexiones entre ambos medios resultan ineficientes y obligan a esperar largos períodos para completar los viajes.
“Por ejemplo: llegas en colectivo a la estación de Cañuelas a las 8 y el tren (a Ezeiza) ya salió cinco minutos antes”.



















