En 2025, la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) intensificó el control de documentación y chapas patentes en rutas y autopistas del país.
Durante el año, fueron 7.235 los conductores sancionados por circular sin placa identificatoria de dominio o con ella adulterada o colocada incorrectamente, una falta catalogada como infracción grave dentro de la Ley Nacional de Tránsito.
La normativa nacional exige que todos los vehículos —incluidos acoplados y semirremolques— circulen con la patente colocada de forma visible, legible y sin aditamentos que dificulten su identificación. La figura legal se desprende de la Ley Nacional de Tránsito N° 24.449, que obliga a que las placas estén en los lugares reglamentarios establecidos por el fabricante y las reglamentaciones vigentes.
La ausencia de la patente no solo representa una falta administrativa, sino que también complica la identificación de un vehículo en casos de siniestros, robos o ilícitos, lo cual afecta la trazabilidad y la tarea de las fuerzas de control. Por eso, esta infracción no admite “excusas” y exige su regularización inmediata antes de continuar la marcha.
Los montos de las multas por esta infracción varían según la jurisdicción y se calculan en función de Unidades Fijas (UF), cuyo valor se ajusta periódicamente de acuerdo al precio del combustible y otros indicadores económicos.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), circular sin la patente visible o con ella adulterada puede equivaler a 1.000 UF, un importe que ronda los $798.000 según el valor actual de la UF en esa jurisdicción.
En la provincia de Buenos Aires, la sanción por esta falta puede oscilar entre 50 y 100 UF, es decir entre aproximadamente $85.000 y $171.000 dependiendo de dónde se labre el acta.
Además del impacto económico, la falta peligra la continuidad del viaje: en controles viales se puede ordenar la retención del vehículo o la imposibilidad de seguir circulando hasta regularizar la situación.
La normativa contempla excepciones temporarias: en caso de robo, hurto, pérdida o deterioro, se permite circular con una patente provisoria de papel oficial por un máximo de 60 días desde la emisión del documento, siempre que la misma se encuentre claramente visible en el vehículo.
Una vez pasado ese plazo, la falta de la chapa metálica definitiva implica que el rodado se encuentra en infracción y sujeto a sanciones económicas.
Expertos en seguridad vial señalan que muchos automovilistas retiran o esconden las chapas para evitar sanciones por otras faltas —como exceso de velocidad—, una práctica que no solo está sancionada por la ley, sino que también evidencia un significativo desapego por las normas básicas de convivencia en el tránsito.
Circular sin patente no es una falta menor. Más allá del precio de la multa, pone en riesgo la seguridad pública y dificulta tareas de control e investigación cuando más se necesitan. La identificación clara de un vehículo es, en definitiva, una obligación que va de la mano con una circulación responsable.

















