Los médicos de PAMI realizaron un paro nacional que se extendió por 72 horas, el lunes pasado. El cese de actividades tuvo tres ejes: la exigencia de la derogación de la Resolución 1107/2026, el pedido de incremento en las retribuciones en médicos y odontólogos (desde octubre de 2025) y la reincorporación inmediata de los profesionales cesanteados sin causa. Como respuesta, el Gobierno de Javier Milei informó que habrá más ajuste y el área sufrirá un nuevo recorte del 20 %.
Desde el sector señalaron que la protesta “responde al rechazo de una resolución inconsulta que, bajo la apariencia de un ordenamiento del sistema, implica en los hechos un recorte sustancial de los ingresos de los médicos de cabecera”.
“Se anuncia un aumento de la cápita a $2.100, pero al mismo tiempo se elimina la consulta presencial como fuente de ingreso, se incorporan más prestaciones dentro de un pago fijo y se quita el incentivo económico a la formación profesional”, explicaron.
Los profesionales percibían sus ingresos según la cantidad de afiliados a cargo, con sumas adicionales por consultas presenciales, visitas domiciliarias y capacitación profesional. Con el nuevo esquema, PAMI incrementó el monto por paciente, pero eliminó todos esos conceptos extra.
Después de la medida de fuerza, no hubo tregua desde la Casa Rosada: el Ministerio de Economía le pidió al de Salud que haga un recorte del 20%.
El ajuste será de un 2% de los gastos corrientes y 20% de los gastos de capital. La decisión alcanza a Salud, Interior, Desregulación y Transformación del Estado, Economía, Seguridad, Justicia, Defensa, Relaciones Exteriores y Capital Humano.
La exigencia de recortar un 20% en gastos de capital es particularmente sensible, ya que impacta de forma directa en las pocas inversiones en infraestructura y equipamiento que aún permanecían en pie. En los pasillos de las carteras afectadas, la preocupación radica en cómo mantener la operatividad básica sin resentir la prestación de servicios esenciales, especialmente en áreas críticas como la de Salud y Seguridad.
Mientras los profesionales se ponen al día con los turnos programados (se mantuvo la atención en las urgencias), desde el entorno oficial aseguraron que “la motosierra sigue”.



















